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Cuba vincula a asaltante de sede en EEUU con anticastristas

May 14
00:00 2020

LA HABANA — Cuba vinculó a un atacante que abrió fuego contra su embajada en Estados Unidos con sectores anticastristas de La Florida y acusó el martes a Washington de no investigar exhaustivamente el ataque.

Además, reveló que el emigrado Alexander Alazo, de 42 años, que el 30 de abril disparó decenas de veces contra la sede diplomática impactando en la fachada, columnas, cristales y hasta una estatua del prócer José Martí, no tenía antecedentes psiquiátricos en Cuba -como se sugirió en medios de prensa estadounidenses-, de donde se fue en 2003.

“Si hubo odio en la actuación de Alazo Baró puede afirmarse que es un odio inducido por el discurso agresivo del gobierno de los Estados Unidos, de los políticos y agrupaciones que viven de la hostilidad contra Cuba y resultado de promoción de la violencia”, dijo el canciller cubano Bruno Rodríguez durante una conferencia de prensa virtual.

Agregó que “el gobierno de Cuba espera por resultados de una investigación exhaustiva y a fondo de este ataque terrorista”.

A lo largo de cuarenta minutos de comparecencia, Rodríguez desestimó la versión de un atacante con antecedentes de enfermedad mental. Según indicó, su historial en la isla fue normal en su infancia y juventud cuando emigró con una visa religiosa a México. Posteriormente se mudó a Estados Unidos en 2010 y se radicó en Miami y Texas. Viajó a Cuba de manera regular en ocho ocasiones sin problemas, la última en 2015, y recibió atención consular durante todo este tiempo.

Rodríguez informó que en Miami Alazo se vinculó con un centro religioso que es conocido, según el canciller, por sus posiciones agresivas contra el gobierno de la isla y su cercanía con políticos conservadores cubano-americanos como el senador Marco Rubio. Incluso en ese lugar estuvo el vicepresidente Mike Pence pronunciando un discurso de “franca hostilidad” contra Cuba.

El funcionario mencionó específicamente al Doral Jesus Worship Center y al pastor Frank López.

Según Rodríguez, al Doral Jesus Worship Center “se aproximan regularmente” y “se reúnen personas con reconocida conducta a favor de la agresión, la hostilidad, la violencia y el extremismo contra Cuba” y mencionó a feligreses de esa congregación cercanos a Alazo que recientemente amenazaron por Facebook con atacar a la isla con drones o instigaron al magnicidio.

Por su parte la iglesia, en respuesta a un pedido de The Asociated Press, reconoció que Alazo había asistido “unos meses” en 2018 a su sede, pero se desligó de su actuación.

“Luego supimos que se había mudado de la ciudad. Lamentamos mucho la situación por la que esta pasando Alexander y su familia ahora mismo, y los tenemos presentes en nuestras oraciones”, expresó un texto enviado por el centro religioso a la AP.

El canciller Rodríguez, por su parte, no dejó claro si su gobierno consideraba que se trató de una conspiración como tal o sólo se había inspirado en una retórica de la violencia.

Semanas antes de su ataque, Alazo estuvo en la embajada y luego asistió a agencias de Seguridad Nacional de Estados Unidos acusando al gobierno de Cuba de perseguirlo o pretender asesinarlo.

Alazo fue detenido por la policía, que llegó al lugar donde se encontraban una decena de diplomáticos y recuperó un AK-47 y casquillos, además de una bandera cubana con inscripciones y otra de Estados Unidos. No se reportaron heridos.

Según los papeles de la corte, el hombre estuvo viviendo en su automóvil y condujo a Washington para tirotear la embajada cubana porque quería “echarles mano” antes de que lo atacaran a él, refiriéndose al gobierno cubano y a supuestas amenazas de grupos de crimen organizado en la isla.

Tras ser conducido al cuartel policial se confirmó que un polvo blanco encontrado en su automóvil resultó ser cocaína, según la versión oficial estadounidense. Fue acusado de atacar con violencia a un funcionario o instalaciones extranjeras, dañar intencionalmente propiedad de un gobierno extranjero y de cargos por uso de armas.

“Tenemos la esperanza de que el gobierno de los Estados Unidos intente por lo menos hacer coincidir su retórica contra el terrorismo y su política de lucha contra el terrorismo internacional con sus responsabilidades ante un ataque terrorista que se ha producido contra una misión diplomática”, dijo Rodríguez, quien indicó que Washington no repudió el hecho y hasta ahora tampoco dio explicaciones a La Habana.

Un comunicado de prensa de la embajada de Estados Unidos en La Habana difundido a la misma hora de la conferencia del canciller indicó que el “Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado trabaja en estrecha colaboración con organismos encargados de hacer cumplir la ley para proteger” a las misiones diplomáticas.

“El proceso de aplicación de la ley en los Estados Unidos es transparente, con una estricta jurisprudencia y muchos registros sobre los casos y los procedimientos judiciales a disposición del público”, agregó la nota de prensa.

El presidente Donald Trump impulsó desde el inicio de su mandato una política de confrontación con Cuba y endureció las sanciones económicas para presionar un cambio de modelo político en la nación caribeña.

Trump sumó a su retórica hostil prohibiciones y medidas de asfixia financiera, revirtiendo la política de acercamiento de su predecesor Barack Obama.

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